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El proyecto Andalucía Anti-Violencia Escolar: ANDAVE ROSARIO ORTEGA, catedrática de la Universidad de Córdoba, directora del proyecto ANDAVE y ROSARIO DEL REY, profesora colaboradora en la Universidad de Sevilla e investigadora del proyecto ANDAVE |
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En este artículo se explica el desarrollo del proyecto ANDAVE, el primero en dar respuesta a la demanda social de paliar los fenómenos de violencia escolar desde las instancias de los gobiernos autonómicos. |
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Los estudios sobre maltrato entre escolares han tenido la precaución de distinguir el problema de la violencia de otros fenómenos como la indisciplina, la falta de motivación académica, los conflictos más o menos puntuales y un conjunto de problemas sociales que acontecen en el ámbito escolar y con los que no conviene confundir el más grave problema de los malos tratos, la exclusión social y, en general, la violencia interpersonal. A su vez, la mayoría de las iniciativas educativas surgidas a partir de estas investigaciones han tratado de aportar una dimensión de carácter preventivo, focalizando la mejora de la convivencia como marco amplio para evitar la violencia. En este sentido, desde nuestro grupo de investigación, comenzamos trabajando en un extenso proyecto en diez centros educativos, Sevilla Anti-Violencia Escolar (Ortega, 1997), que nos ha aportado conocimiento y experiencias para proponer y desarrollar un programa a nivel regional en cooperación con la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y que solemos conocer como el Proyecto Andalucía Anti-Violencia Escolar –ANDAVE, en adelante- (Ortega y colbs, 1998 y Ortega y otros, 2000).
El proyecto ANDAVE ha sido el primero de los planes regionales que han dado respuesta a la demanda social de paliar los fenómenos de violencia escolar desde las instancias de los gobiernos autonómicos. De hecho, como hemos podido comprobar (Ortega, Del Rey y Fernández, 2003), la respuesta de los gobiernos regionales está siendo progresiva y, aún, no todas las comunidades han implantado el programa que han diseñado. La mayoría de las administraciones regionales ha establecido medidas orientadoras o normativas destinadas a sensibilizar al profesorado con campañas de información y formación ligeras y extensas, en algunas ocasiones, y algo más profundas mediante cursos especializados en otras, donde, en los últimos años, la preparación parece estar orientándose hacia el conflicto y los programas de mediación en conflictos.
| El proyecto Andalucía Anti-Violencia Escolar: ANDAVE |
El marco de realización del proyecto ANDAVE es un acuerdo entre la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y la Universidad de Sevilla para que nuestro equipo de investigación (Grupo de Investigaciones Psicopedagógicas, hoy en la Universidad de Córdoba) realizara el diseño y la supervisión de una investigación sobre el fenómeno del maltrato entre escolares (bullying) y propusiera medidas educativas preventivas y paliativas.
Se trató, pues, de un trabajo de investigación ligado a un programa de intervención institucional, en el cual la responsabilidad de los investigadores fue la de hacer la exploración, valorar los resultados y diseñar las iniciativas educativas, así como la formación del profesorado que se implicaría en llevarlas a cabo, mediante acciones directas y también indirectas como la producción de materiales didácticos que sirvieran de modelos a seguir. El proyecto estuvo vigente desde febrero de 1997 a junio de 2001. Desgraciadamente, fue suspendido antes de la evaluación general del mismo, prevista para el año 2002; sin embargo, se han realizado evaluaciones parciales y se dispone de informes sectoriales que dan una idea de su éxito.
| Naturaleza, diseño y desarrollo del proyecto ANDAVE |
Los principios teóricos con los que se diseñó el ANDAVE estaban basados en los que habían sustentado el proyecto SAVE (Ortega, 1997), que se desarrollaba con éxito en escuelas de Sevilla (Ortega y Del Rey, 2001). Estos principios se pueden resumir, de forma muy sumaria, en la conjunción de dos grandes planos de la cultura y la actividad escolar: el plano de enseñanza-aprendizaje y el plano de las relaciones interpersonales. Una concepción sistémica y ecológica de la convivencia escolar, donde cada proceso puede ser causa o efecto de la aparición de otros. Una visión que incluye la idea de que la enseñanza y el aprendizaje no son actividades técnicas sino un proceso complejo de interacción formativa que se soporta sobre una red de relaciones interpersonales en la que hemos distinguido (Ortega y Mora-Merchán, 1996) microsistemas humanos articulados entre sí. El microsistema de relaciones profesor/alumnado, o ámbito del aprendizaje; el de relaciones docentes o ámbito de planificación de la enseñanza y el microsistema de los iguales, o ámbito del conocimiento y los valores compartidos.
Sobre este esquema, que aquí hemos simplificado, se ha ido diseñando una intervención ecológica, que valora como muy necesaria la adaptación de sus propuestas al contexto concreto en el cual estas se han de pensar. Todo ello ha supuesto la necesidad de que los docentes y, en general, los agentes educativos, se impliquen en procesos de toma de decisiones propias, después de la recepción de información y formación desde la cual valorar la idoneidad de las iniciativas. El modelo SAVE establece una suerte de participación de toda la comunidad educativa en el análisis del clima y las relaciones interpersonales que acontecen en el centro escolar para, desde este análisis, tomar las decisiones que se valoran como más oportunas y convenientes.
Sin embargo, esta concepción ecológica no implica que no se puedan utilizar elementos fijos en la estructura social de participación y en los modelos instruccionales y de aprendizaje. Muy al contrario, en el proyecto SAVE se habían establecido ciertas estructuras de participación que se consideraban necesarias y útiles para desarrollar las iniciativas propuestas. Así, se exigía, del equipo docente, una actitud activa en la asunción de su propio proyecto de cambio; se establecía que el grupo-aula era la unidad para la que se diseñan las actividades y la interacción docente/grupo-aula como el escenario donde deberían acontecer los procesos de cambio. Procesos que deberían incluir una clarificación consciente sobre el tipo de convenciones y normas de relaciones interpersonales que rigen en dicho escenario, referidas no solo a la convivencia sino también al tipo de enseñanza. En este sentido, el desarrollo curricular en grupo cooperativo se marcó como la línea instruccional básica, aunque cada docente era libre de desplegar su estilo educativo personal dentro del modelo.
El modelo SAVE establece la necesidad de atender a las relaciones de convivencia y al clima del centro señalando las normas generales y las convenciones y rutinas que organizan la vida escolar como ámbitos culturales a analizar y a comprender antes de establecer los cambios que se proyectan. Igualmente, se atiende a las relaciones que el centro suele establecer con las familias de los estudiantes y, en general, con la vida social del barrio en el que se ubica el centro. La forma gráfica con la que hemos representado la interacción de redes y grupos de relaciones o microsistemas, recibió el nombre de olla a presión (ver gráfico). Hemos denominado así el conjunto de factores complejos que rodean la presencia del fenómeno del maltrato entre escolares, en un intento de describir un entorno que puede, sin ser percibido, estar influyendo en la existencia de fenómenos de victimización y agresión entre escolares. En la olla a presión se describen, en una serie de círculos, varios niveles sociales que tienen distinto grado de influencia sobre el fenómeno de la violencia interpersonal entre escolares. Es útil aquí hablar de ella en la medida en que explica hasta qué punto, aunque el objetivo central del proyecto ANDAVE ha sido tratar de prevenir y paliar el problema de la violencia interpersonal entre iguales, esta no puede ser entendida más que como un punto de alta concentración de efectos negativos que provienen de otras instancias pero que pueden cristalizar en el fenómeno del maltrato entre escolares.
Violencia interpersonal en las escuelas

Un modelo así estimula a los docentes a adquirir una mentalidad investigadora en el sentido de que deben, en primer lugar, apreciar la necesidad de explorar, en todos los sistemas escolares, los procesos que podrían estar presionando a los escolares a verse envueltos en problemas de malas relaciones. Un sistema así no culpabiliza a nadie, sino que observa la violencia entre escolares como expresión extrema de otras violencias, menos manifiestas y directas pero que ejercen una influencia negativa en los sujetos que se ven directamente afectados. Un sistema así implica la percepción de la necesidad de cambio e innovación referida tanto a la acción instructiva como a la acción organizativa por parte de los docentes. Un sistema así permite una acción indirecta sobre los escolares implicados en términos de favorecer el clima general de convivencia y, por tanto, poner en evidencia hasta qué punto es disruptiva, además de moralmente perniciosa la violencia.
En la implementación de este modelo, el tiempo es un factor importante. Es necesario disponer de tiempo suficiente para que los agentes que tienen que llevar a efecto los cambios tomen conciencia, por sí mismos, de la naturaleza compleja del sistema escolar. Así, este modelo conceptual fue dialogado y negociado con las autoridades administrativas cuyos técnicos coincidieron en gran medida con él y aceptaron que este sería un proceso lento de involucración progresiva de agentes educativos y de acciones coordinadas respetando las formas de hacer y proceder de los agentes educativos.
De este modo fue como pusimos en marcha un modelo de acción coordinada cuya principal fue mejorar el clima y las relaciones de convivencia en los centros educativos de Andalucía, proporcionando estrategias educativas e instrumentos psicoeducativos para la detección, análisis diagnóstico, intervención y mejora de los problemas de violencia y maltrato entre iguales. Concretamente, los dos objetivos generales fueron, por un lado, sensibilizar, informar y formar a los agentes educativos para la prevención de la violencia mediante la educación de la convivencia, y por otro, establecer procesos de atención directa e indirecta a los escolares afectados e implicados en problemas de violencia escolar, haciendo especial atención al maltrato entre iguales.
Con esta finalidad el ANDAVE se diseñó en cinco líneas de trabajo, consideradas como líneas de actuación para la Administración y para el equipo investigador que tenía la responsabilidad de planificarlas y ofrecer el apoyo técnico y de personal especializado para que se llevaran a cabo. Por otro lado, la Administración debía sufragar los gastos que ocasionara la puesta en funcionamiento de lo programado. Las cinco líneas de trabajo eran: a) investigación; b) sensibilización social; c) formación de agentes educativos; d) producción de materiales didácticos; y d) atención directa a escolares, mediante una línea permanente de teléfono de ayuda.
| a) La investigación, primera línea de actuación del proyecto ANDAVE |
El ANDAVE proporcionó al equipo la posibilidad de extender la investigación sobre el nivel de violencia interpersonal entre iguales, pero también sobre el nivel de bienestar/malestar de los escolares en los centros andaluces. El trabajo exploratorio se realizó durante el curso académico 1997-98. Con la ayuda de los psicopedagogos escolares se recogieron datos de un centro de Educación Secundaria en cada una de las ocho provincias de Andalucía. Los datos fueron recogidos a lo largo del mes de febrero y, en junio, estaba disponible un informe para cada centro con el perfil de su escuela en términos de un conjunto de ítems que iban desde la percepción de bienestar/malestar a la autopercepción de ser víctima de sus iguales. Para la realización de la investigación se utilizó un cuestionario de nuestro propio diseño (Ortega, Mora-Merchán y Mora, 1995) (1) que fue administrado a 2.894 escolares.
Una síntesis de los resultados de esta exploración puede verse en Ortega y Angulo (1998), por lo que destacaremos aquí solo los acontecimientos que se refieren a violencia escolar. Hay que recordar que la exploración permite diferenciar dos grandes tipos de problemas de malos tratos: los episodios que suceden algunas veces (violencia episódica) y los que acontecen muchas veces (violencia persistente) según la percepción del que hace el autoinforme, es decir, del que se siente a sí mismo como una víctima de sus compañeros y habla de ello. En el primero de los supuestos, encontramos que el 22,5% de los escolares se autonominaron víctimas y el 27,25% agresores episódicos, es decir, chicos y chicas que manifestaron que a veces se veían involucrados en la dinámica bully/victim. En el segundo caso, es decir lo que consideramos malos tratos persistentes, hallamos que el 3,5% de los escolares se consideran víctimas frecuentes de sus compañeros, mientras el 1,5% de ellos se proclaman agresores persistentes de sus iguales.
Los tipos de malos tratos que se describen en este estudio son los que se pueden agrupar en las categorías de violencia directa (verbal, física y psicológica) y violencia indirecta como la exclusión social. La tabla 1 expresa estos datos en porcentajes directos que indican la nominación de las formas más frecuentes de maltrato observadas por los escolares con independencia de que ellos las hayan padecido o provocado así como independientemente de la severidad o no del problema. Como vemos, es la agresión verbal injustificada la que está más presente, pero también resulta preocupante la presencia de formas psicológicas de violencia como son las amenazas y de formas sociales e indirectas como la exclusión social.
Tabla 1: Tipos de malos tratos en escuelas de Educación Secundaria en Andalucía. (Tomado de Ortega y Angulo, 1998) (Datos redondeados. Porcentajes directos de nominación del tipo. Elección abierta).
| Curso/Edad | | Tipos de malos tratos | 1º (12-13) | 2º (13-14) | 3º (14-15) | 4º (15-16) | | No sabe y otros | 22% | 19% | 13% | 9% | | Maltrato verbal | 51% | 53% | 63% | 70% | | Abuso físico | 27% | 33% | 32% | 27% | | Robo | 4% | 3% | 4% | 3% | | Amenaza | 28% | 29% | 34% | 27% | | Exclusión social | 18% | 15% | 32% | 41% |
El perfil de género y agrupamiento social de los agresores, en relación con su víctima, dibuja un cuadro que es el descrito en otros muchos estudios sobre violencia y malos tratos: los chicos varones y actuando en grupo son los que protagonizan más episodios de violencia (el 35% de los agresores actúa en grupo y es varón, frente al 4% que es chica y actúa en pequeño grupo).
En general, este estudio puso de manifiesto que las escuelas de Secundaria de Andalucía no estaban más afectadas que otros centros educativos del país y de Europa y que el perfil de satisfacción con la convivencia escolar, medida mediante preguntas sencillas a los escolares, no solo no era muy malo sino que en algunos aspectos se presentaba claramente más positivo que en las escuelas de Primaria, en las que habíamos trabajado (Ortega y Mora-Merchán, 1997 y Ortega y Mora-Merchán, 2000).
| b) Sensibilización social y escolar para la prevención en el proyecto ANDAVE |
La segunda línea de actuación del ANDAVE fue un programa de sensibilización social y escolar dirigido a divulgar la naturaleza perniciosa de la violencia interpersonal y la necesidad de luchar contra ella. Esta línea tenía dos funciones distintas y claras. La primera o directa destinada a prevenir enseñando, a todo el que leyera los folletos o viera los demás elementos de sensibilización, a reconocer y actuar contra la violencia y, la segunda, intentar que a través de los mensajes sencillos y llamativos impresos en los folletos se apoyara el interés y el acceso a los otros materiales didácticos e instrumentos educativos más complejos. De esta forma, se transmitía a los docentes y familias la existencia de los programas y su posibilidad de ser beneficiarios de ellos si lo deseaban. Esta segunda función de apoyo resultó particularmente interesante para realizar las actividades de formación docente (línea 3 del programa) y las que ofrecía el teléfono de ayuda (línea 5 del programa).
La línea de sensibilización estaba destinada a hacer visible y a crear interés ante este problema. Se redactó un primer y único folleto (el folleto blanco) destinado a presentar en sociedad el programa de estudio y prevención del maltrato entre escolares. Un juego de tres líneas de folletos: para escolares, docentes y familias, fue apareciendo con periodicidad anual. El folleto rojo, destinado a escolares, expresaba mediante un cómic y mensajes sencillos y claros qué era el abuso entre iguales y qué podían hacer los propios escolares para prevenirlo. En esta colección roja se incluyeron pegatinas y marcadores de libros, con la finalidad de que se hicieran conocidos y populares el logotipo y los anagramas del programa y sobre todo el número de teléfono gratuito que estaba a su servicio con ayuda experta si se sentían intimidados u hostigados por sus compañeros. El juego de folletos para docentes, de contenido algo más extenso y con mensajes sencillos, daba información a los agentes educativos sobre el problema de la violencia escolar y la necesidad de mejorar el clima de relaciones interpersonales e intervenir para prevenir. Igualmente, la línea de mensajes a la familia seguía una secuencia ordenada y en progreso de información a padres y madres sobre su propio papel en la prevención de la violencia escolar. Los folletos para escolares, docentes y familiares, fueron cambiando sus contenidos cada año para transmitir el foco principal del programa ANDAVE en cada uno de los años que estuvo abierto.
A lo largo de los casi cuatro años de existencia, se han realizado tres campañas de reparto y difusión de las tres grandes líneas de información. Cada campaña ha estado centrada en un logotipo único, pero fue transformando sus contenidos al servicio del proceso de mentalización que intentábamos conseguir. Tres han sido los mensajes globales de cada una de las tres campañas distribuidoras. La primera se centró en el mensaje: “Compañerismo sí. Maltrato No. No te calles”. Este mensaje se centró en la explicación sencilla y gráfica sobre qué es y cómo prevenir el abuso entre escolares y la necesidad de informar de ello al profesorado y los familiares y pedir ayuda directa al teléfono que estaba al servicio de las víctimas. El mensaje central de la segunda campaña fue: “Educar la convivencia para prevenir la violencia”. Esta edición estuvo especialmente destinada a dar a conocer la existencia de unos materiales didácticos específicos disponibles para todos aquellos que desearan implementar programas educativos sobre el tema. Finalmente, la tercera campaña se realizó sobre la idea de “Construir la convivencia para prevenir la violencia” tratando de transmitir que no hay un camino único para actuar contra la violencia escolar, sino un camino que hay que construir entre todos de forma original e innovadora. Se trataba de volver sobre la necesidad de articular el esfuerzo de todos en todos los sentidos, desde la intervención directa a la indirecta.
| c) Formación de agentes educativos en el proyecto ANDAVE |
El problema de los malos tratos, el abuso, el hostigamiento o la exclusión social puede permanecer oculto a los ojos de los docentes, pero también puede, una vez que se ha revelado, dejar impotentes a los que tienen que actuar porque suele parecer un asunto que solo afecta a los escolares y a sus redes más o menos ocultas. Siendo todo ello bastante cierto, no lo es del todo. Muchos programas y acciones de cambio pueden realizarse, pero para ello los docentes necesitan adecuar sus instrumentos educativos tradicionales a las problemas nuevos con los que se enfrentan. El ANDAVE reconoció, como había hecho el SAVE, que era necesario que los docentes dispusieran de recursos de formación tanto desde la ayuda externa, como desde la que puede proporcionar el trabajo de autoayuda y la cooperación profesional con los compañeros del propio centro escolar.
El proyecto ANDAVE contó, desde el principio, con la colaboración estrecha de los Centros de Profesores (CEPs). Se diseñaron y llevaron a cabo cursos y seminarios sobre cómo actuar para prevenir la violencia escolar, qué herramientas de diagnóstico, evaluación y seguimiento podían seguirse para desplegar programas escolares en esta línea, cómo trabajar con víctimas y agresores, etc. Pero, posiblemente, la línea más exitosa de la formación fue la de los programas de formación en el propio centro, modalidad en la que se obtiene el reconocimiento institucional de la Administración y aumentan los méritos profesionales de quienes realizan estas actividades. Seminarios y jornadas de estudio y profundización de carácter regional se celebraron con una participación razonablemente activa de los inspectores, orientadores escolares, equipos directivos, asesores de CEPs, etc. Estas jornadas y seminarios, así como la más extendida campaña de cursos en CEP de los dos últimos años del proyecto, contó ya con la existencia de un material didáctico elaborado expresamente para el proyecto ANDAVE y que fue publicado por la Administración Educativa Regional con gran profusión, ya que cada centro escolar de la Comunidad recibió una carpeta con iniciativas educativas que podían ponerse en práctica (línea 4 del programa).
| d) Materiales didácticos para la prevención en el proyecto ANDAVE |
Al igual que el resto de las líneas de actuación, la producción de materiales supuso un gran apoyo a la tarea de mejorar la convivencia en los centros educativos. Aunque la mayoría de ellos estaban especialmente diseñados para apoyar la acción educativa de prevención de la violencia por parte de los docentes, también sirvieron de ayuda a familias y otros agentes educativos. Los docentes y orientadores escolares fueron sensibles a este tipo de apoyos y los seguían utilizando tras finalizar los seminarios formativos o divulgativos del proyecto. En ellos se podían encontrar desde datos sobre investigaciones realizadas con resultados interesantes hasta artículos divulgativos de experiencias docentes exitosas en temas cercanos a los que nosotros estábamos tratando. Así, se presentaron y discutieron programas y actividades sobre habilidades sociales, sobre control de la conducta disruptiva o la indisciplina, etc.
Sin embargo, el material que resultó ser de mayor utilidad para el profesorado fue La convivencia escolar: Qué y cómo abordarla (Ortega y colbs., 1998), un libro que fue elaborado por el equipo completo de la Universidad que venía colaborando en el proyecto ANDAVE y que disponía de experiencia previa en el desarrollo del SAVE. La Administración Educativa Regional financió y distribuyó de manera gratuita por todos los centros escolares de la Comunidad Autónoma dicho material. En él los docentes pueden encontrar desde textos teóricos sobre investigaciones realizadas sobre el problema de la violencia escolar, hasta propuestas de actividades para realizar en el aula, proyectos educativos y técnicas específicas a llevar a cabo con agresores y víctimas, además de una lista de bibliografía comentada de recursos que pueden resultar interesantes para docentes y orientadores escolares.
| e) La atención directa a víctimas escolares en el proyecto ANDAVE |
Posiblemente la línea de trabajo estrella o, al menos, la que ha consumido más recursos económicos y humanos ha sido el establecimiento, dentro del proyecto ANDAVE, de un teléfono de ayuda directa y gratuita a víctimas de la violencia escolar: El Teléfono Amigo.
El Teléfono Amigo fue un servicio telefónico gratuito que se mantuvo desde febrero de 1997 hasta junio de 2001, era atendido por especialistas en el tema de la prevención de la violencia escolar y estaba abierto a todos los posibles usuarios de la Comunidad Autónoma. Se diseñó para que cualquier chico/a que, viéndose implicado en problemas de violencia o abusos por parte de sus compañeros, no encontrara, por distintas razones, otra vía que le ayudara a salir de ellos. Este servicio atendía directamente proporcionando ayuda y consejo a quienes llamaban y también informando a los servicios centrales de Inspección educativa cuando el caso lo demandaba. Los servicios centrales registraban el riesgo que podría significar la llamada y actuaban según lo establecido por la Administración Educativa.
El Teléfono Amigo prestó un servicio de atención de 24 horas al día, cinco horas diarias (entre las diez de la mañana y las tres de la tarde o entre las dos y las siete de la tarde) eran de atención directa por parte de un asesor o asesora (miembro del grupo de investigaciones psicopedagógicas), y el resto del tiempo estaba disponible un contestador donde se podían dejar demandas que posteriormente serían atendidas. En síntesis, los servicios ofrecidos se pueden resumir en: servicio de escucha, de asesoramiento psicológico (resolución de conflictos, habilidades sociales, autoestima, cambio de expectativas sociales, técnicas de afrontamiento); servicio de asesoramiento educativo, servicio de asesoramiento administrativo, y asesoramiento docente. Así, a través del Teléfono Amigo se ha dado información y se ha prestado apoyo a todos aquellos docentes y familias que necesitaban orientación sobre cómo abordar casos de violencia escolar. De esta forma, el teléfono se articulaba con las otras cuatro líneas de actuación produciéndose la red de coordinación entre las líneas del ANDAVE, tal y como indica el modelo ecológico en el que se sustenta.(ver Gómez y Palacios, 1998; Ortega, Kulis, Ortega, 2001).
| Concluyendo: la importancia de involucrar a la Administración Educativa |
En este artículo hemos querido hacer una breve exposición de la naturaleza y el desarrollo del proyecto Andalucía Anti-Violencia Escolar (ANDAVE) en el que nos hemos visto involucradas respectivamente como directora académica e investigadora del mismo a lo largo de un proceso de colaboración con la Administración Educativa de Andalucía que ha durado casi cuatro años. Nuestra experiencia ha sido muy enriquecedora aunque hayamos pasado por momentos difíciles e inseguros. El investigador que colabora con la acción pública suele estar a expensas de cambios de orientación en las políticas en general que afectan a su trabajo. Pero ha valido la pena.
El ANDAVE ha sido el proyecto investigador y de intervención que ha sustentado el llamado, por la Administración Educativa, Programa Educativo de Prevención de los Malos Tratos entre Escolares. Esto ha supuesto, para el equipo de investigación, un gran estímulo a la par que un gran reto porque se trataba de ir suministrando, paulatina y secuenciadamente, aquellos instrumentos, tanto conceptuales como procedimentales que pudieran ser implementados por la Administración. Algunas de las orientaciones y sugerencias, que intentábamos siempre sustentar en trabajos previos y actuales de investigación, eran realizadas y otras no, o incluso algunas eran modificadas a partir de las condiciones que la Administración disponía para su desarrollo. Todo esto ha llevado a que la Administración, cuya renovación de cargos y posiciones está abierta a las eventualidades electorales, haya decidido clausurar el convenio antes de que se haya podido realizar la evaluación completa. Sin embargo, se ha podido realizar una evaluación parcial gracias a la disponibilidad de ciertos datos, como los que nos proporcionó el teléfono de ayuda.
No todo ha resultado perfecto, pero muchas cosas han cambiado en la sensibilidad social y escolar que hoy se tiene hacia el problema de la violencia entre los propios compañeros de clase. Andalucía y el ANDAVE han contribuido en gran medida a ello. Muchos procesos, como los de formación autónoma de los propios docentes en sus centros escolares continúan desarrollándose. Los Centros de Profesores son cada vez más receptivos a organizar cursos, seminarios y actividades que ayuden a los docentes a enfrentarse a la convivencia escolar con un método que incluye la exploración, la toma de conciencia sobre la realidad concreta de cada centro y la intervención de manera ordenada, global y ecológica.
Se ha contribuido a reducir la alarma social ante un problema, el de la violencia escolar, que es muy importante pero que no está invadiendo, como a veces se cree, nuestras escuelas. Finalmente, se empieza a considerar que aunque la escuela está aquejada de múltiples problemas no todos son igual de serios, y la violencia es uno de los más perversos y uno de los que necesita una intervención más seriamente planificada en la que hay que involucrar a todos los que se ven implicados o afectados por ella, es decir los escolares, los docentes, las familias y la sociedad en general. El ANDAVE ha contribuido a dicha toma de conciencia social y escolar.
Nada de ello hubiera sido posible sin el hecho, muy relevante, de haber trabajado directamente con la Administración Educativa que tiene el poder para tomar decisiones que afectan de forma directa o indirecta a las escuelas y a los escolares y docentes. Cuando desde instancias internacionalistas, como el Consejo de Europa, se insiste en que la lucha contra la violencia es algo que afecta a todos, se suele concretar en que son las Administraciones de los Estados y las Regiones las que tienen la responsabilidad de hacerlo. En nuestra opinión esta es una opción que no puede ser marginal, sino central, de ahí que valoremos positivamente haber trabajado tan cerca de los poderes públicos, aunque no es fácil ni sostenible.
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Notas
(1) El cuestionario puede encontrarse en Ortega y Mora-Merchán (2000).
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